Nuevos tiempos, nueva enseñanza

A menudo, se tiende a confundir la enseñanza con la educación, así como la misión que tienen los profesores, al los cuales cada vez se les exige más. Mientras que generaciones pasadas mandaban a los niños con buenos modales al colegio para que aprendieran conceptos que sus padres no eran capaces de enseñarles, hoy en día los profesores deben dedicar parte del tiempo de las clases en conseguir que estén sentados, quietos y callados, para poder enseñarles las materias académicas. Deberían únicamente esforzarse en motivarles y ayudarles a adquirir conocimientos, no educación.

interés actitud en clase

Y es que hoy en día, la escuela tiene la labor de enseñar, pero también de continuar con la labor educativa de la familia. Por este motivo, la escuela no se elige únicamente por su calidad académica, sino que se tiene en cuenta que los valores transmitidos sigan la línea de los que reciben en casa. O así debería ser.

El otro día comentábamos que los nuevos tiempos traían consigo una nueva forma de educar, ¿recuerdas? Pues bien, también han habido cambios en la estructura y en la forma de enseñar que ponen en práctica las escuelas. Y si las familias hemos cambiado y las escuelas también, la comunicación entre ambas partes no podía quedar al margen.

De la misma forma que las personas encargadas de la educación (normalmente padre y madre) deben ser una sola voz y remar en la misma dirección para evitar que el niño se aproveche (divide y vencerás), familia y escuela deben actuar conjuntamente y siguiendo la misma línea, y el alumno debe darse cuenta de ello.

Es posible que llegue un punto en el que, para algunas personas, ayudar al niño con sus tareas escolares resulte difícil. Pero no tener los conocimientos necesarios para enseñarle no es una excusa para no preocuparse por que siga adecuadamente y sin problemas las clases. Ni impide o incapacita a la familia para poder ayudar de alguna forma.

También puede darse que el profesorado no sea capaz de ayudar correctamente al niño por encontrarse con una familia poco involucrada en educarle correctamente. Una familia que prefiera no tener problemas consintiendo al niño hacer lo que le venga en gana. Y a los profesores les dirán que sí a todo para acabar rápido y luego no actuarán en consecuencia. Por no hablar de los que culpan directamente al profesorado de los malos resultados del niño, sin admitir la parte de la culpa que le corresponde.

educación antes y ahora

En principio la comunicación se realiza mediante la agenda y reuniones. Estas reuniones no deberían ser un problema ni para los padres (aunque trabajen) ni para los profesores. Pero ya sabemos que para muchas empresas somos trabajadores, no personas con una vida para nosotros importante fuera del trabajo. Además, ya son muchos los profesores que ponen a disposición de los padres una dirección de e-mail mediante la que pueden establecer esa comunicación. Esto lo facilita a ambas partes y, además, permite tener la certeza de que la otra persona ha recibido el mensaje.

Bien, pues algo tan sencillo como utilizar esta vía para asegurarse de que todo está yendo bien podría ahorrar muchos problemas.  La comunicación entre la familia y la escuela debe ser constante y no limitarse a la reunión de inicio de curso y la de entrega de notas. Cuanto más avanzada está una conducta, más cuesta corregirla, por lo que detectarla a tiempo facilitará la resolución del problema.

Puede parecer un método frío, pero dado el ritmo que llevan las familias hoy en día y siendo solo para confirmar que todo va bien, nos parece suficiente. Es bien distinto cuando hay algún asunto que tratar. En este caso, sirve para comunicar a la familia que deben reunirse a hablar, por lo que se les cita a la salida de los alumnos de sus clases. Ahí es donde la disponibilidad de los padres debe ser absoluta, demostrando también al niño que su educación y enseñanza es lo más importante. Y deben tener claras las cosas a tratar, casi preparar la entrevista como una reunión de negocios o de trabajo. ¿Acaso no es más importante? De detectar el niño que los profesores persiguen a los padres y estos nunca están disponibles verá la falta de interés y no se sentirá importante, por lo que su reacción podría ser exagerada para llamar la atención. Y podría provocar el desinterés también por parte de los profesores, con lo cual el niño volverá a sentirse un estorbo. Si a esto le añadimos un niño poco popular entre sus compañeros, tenemos el “pleno al quince” del fracaso escolar.

fracaso escolar

En caso de llegar al punto de, para llamar la atención, hacer algo lo suficientemente grave como para que por fin tutores y profesorado reaccionen y se reúnan, como ya hemos comentado, costará más corregir la situación y devolver al niño la confianza y la seguridad de que es importante y hacer que se sienta respaldado. Pero será una señal de que nos está pidiendo ayuda.

Por lo tanto, mantener un diálogo constante, sea cual sea la vía, y hacerlo de forma personal cuando haya algún asunto que tratar, mantendrá alerta a todas las partes y facilitará la detección de cualquier tema a tratar. Además de demostrar al niño que se le está dedicando la atención que se merece porque lo consideramos importante.

Esto no tiene porqué ser visto como algo negativo. A menudo preferimos no tener noticias porque pensamos que todo va bien. Pero hay que hablar con los niños para saber cómo les va, ya que hay cosas que los profesores no pueden detectar. Una mala relación con un compañero puede estar ocultándola para evitar las represalias que ese compañero le asestará si es castigado por culpa de un “chivato”. Que el niño tenga un problema no quiere decir que la causa sea él. Y debe entender que, compartiéndolos con nosotros, podremos solucionarlos juntos.

Para facilitarlo, debe quedar claro desde el principio que se está involucrado con la educación del niño. Por parte de los padres pero también por parte de la escuela, facilitando esa comunicación. Así se evitarán situaciones en las que nadie entiende qué ha pasado y a todos les coge por sorpresa, y en las que el perjudicado siempre es el niño.Y como no queremos perjudicarles, sino enseñarles a ser felices, debemos hacerlo entre todos, juntos.

sonrisa

Anuncios
Esta entrada fue publicada en aprendiendo, educación y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Nuevos tiempos, nueva enseñanza

  1. Pingback: Relación padres-hijos | cuatroerres

  2. Pingback: Nuevos tiempos, nueva enseñanza | Re-Educad@s

  3. Pingback: Recibido de un lector: sobre “Nuevos tiempos, nueva educación” | cuatroerres

  4. Pingback: Nuevos tiempos, nueva enseñanza.- |

  5. Pingback: Nuevos tiempos, nueva enseñanza.- | Mauriciome...

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s