Decorar su habitación

¿Qué os parece esta decoración? La encontré hace tiempo en eltornilloquetefalta.

habitación_infantil_bn

Se trata de una habitación infantil en blanco y negro. Moderno ¿verdad? La idea es que el color lo dé algo tan bonito como sus juguetes. Pero, ¿es esta la mejor opción?

Por todos es sabido que los colores de las cosas nos influyen y hacen que las mismas resulten más o menos atractivas. Desde la comida hasta la ropa. Los colores que nos rodean, pues, afectan a nuestro estado de ánimo y al de nuestros hijos.

Este es un punto fundamental a la hora de decorar sus habitaciones, ya que de los colores elegidos dependerá su estado de ánimo cuando estén en ellas. Como probablemente no cambiemos la decoración cada mes, el hecho de que conforme madura su visión va distinguiendo diferentes colores, lo tendremos en cuenta a la hora de elegir los tonos para aquellos elementos que nos van a acompañar durante más tiempo.

Los colores brillantes pueden sobreexcitar al bebé, por lo que al principio deben predominar los tonos suaves. Más adelante, ya añadiremos tonos más vivos. Por eso, recomendamos que las partes que no vayamos a cambiar en mucho tiempo, como pueden ser cortinas, muebles y paredes, no las pensemos para un niño ni para un bebé, sino que busquemos una solución neutra (todo en blanco, por ejemplo) y modificar y adaptar más adelante substituyendo o añadiendo nuevas lámparas y/o vinilos en paredes y armarios, por ejemplo.

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¿Cómo influyen los colores al estado de ánimo de los niños? Básicamente, como a nosotros.

El rojo estimula, y mucho. Esta es un arma de doble filo. Puede ser adecuado para estimular el cerebro del niño y el bebé, pero puede ser contraproducente a la hora de calmarlos y relajarlos cuando vayamos a dormir. Por ello, se desaconseja tener dicho estímulo visible desde la cama. Vamos, que si se os había ocurrido pintar el techo rojo, mejor buscar otra opción.

El amarillo es luz, y la luz es alegría. En tonos suaves da sensación de mayor espacio; en tonos fuertes, da mayor luminosidad. Además, activa la memoria y estimula a recordar. Sucede, pues, como con el rojo: cuidado qué tono y qué ubicación. En una zona de juegos es recomendable porque les mantendrá activos, pero a la hora de dormir, mejor el tono claro. Hay otras formas de ganar en luminosidad que con el amarillo fuerte, por ejemplo, una lámpara más potente o varias mejor repartidas.

El naranja combina rojo y amarillo. Los tonos suaves estimulan el apetito y la comunicación, por lo que un mantel naranja hará que cene de gusto y os cuente todo lo que ha hecho durante el día. Pero, ¡cuidado! Si el mantel es naranja fuerte, les incitarás a la diversión y la alegría, por lo que quizás la comida no centre su atención.

El verde es vida, descanso, equilibrio, naturaleza. Esto se traduce en seguridad y en sentirse a gusto, calmado. Ideal para niños pequeños, pero evitando los tonos oscuros por acercarse al negro.

El negro no se debería utilizar por quitar luz, lo que lleva a un ambiente triste y depresivo. Es probable que no quieran entrar en una habitación con la luz apagada, o que os pidan que les acompañéis a una zona que ven oscura. No les gustan esos ambientes. No les gustará su habitación y no querrán estar en ella.

El blanco es el opuesto: luz, esperanza, calma, armonía. Esta ausencia de color estimula su imaginación y activa el intelecto. Además, es fácil añadirle vida usando otros colores en complementos, ¡combina con todos!

El azul es relajante: disminuye la presión arterial, el apetito, el ritmo cardíaco y el respiratorio. Por lo que ayuda a los niños a ser menos agresivos. Evoca frescura, por lo que en la ropa de cama de verano será perfecta. Los tonos oscuros, como sucede con el verde, se acercan a negro.

El rosa es un buen relajante cuando se usan tonos claros y es enérgico en tonos vivos. El problema: culturalmente se asocia al sexo femenino, por lo que seguramente una niña estará encantada y un niño no lo querrá.

¡Ah! En caso de estar ante un niño hiperactivo, el gris y la madera, les transmitirán la tranquilidad que necesitan.

Con todo esto sabido, debemos tener en cuenta también el espacio del que disponemos, la altura de los techos, la luz natural durante el día, la actividad que va a desarrollar en esa habitación (habitación de juegos, dormitorio,…) y a qué tipo de niño nos dirigimos (más movido, más tranquilo, le cuesta dormir, no le gusta estar solo,…). Lo que vale para unos, no es lo que necesitan otros. Hasta que lo sepamos ver, lo más recomendable es utilizar tonos de verde y azul cercanos al blanco.

Conforme crezca, podemos observar cómo reacciona ante un juego de sábanas de diferentes colores (¿se espabila al ir a dormir o se calma y duerme enseguida?). Observaremos por ejemplo, su rutina para hacer deberes, jugar, obedecer e ir a dormir cuando añadimos diferentes elementos.  Cuando descubramos en qué grado le afectan, no es necesario pintar la casa entera ni cambiar los muebles. Acciones sencillas como el cambio de lámparas, cortinas y sábanas, añadir cojines o alfombras, o un vinilo o póster en su sitio*, bastarán para crear un ambiente adecuado. Además, son objetos fáciles de cambiar, incluso los vinilos (pueden retirarse en cuestión de segundos).

*en su sitio: busca la ubicación adecuada. No utilices un vinilo con un coche rojo en llamas en esa parte del armario que se ve desde su cama donde guarda los juguetes. Mejor haz la silueta de su muñeco de dormir en un tono azul, rosa o verde suave, y guarda en su interior sábanas o toallas. Mucho más relajante, ¿verdad?

Lo más importante, es hacer de sus espacios ambientes agradables en los que se sientan a gusto y crear una atmósfera que les beneficie. Podéis encontrar muchas ideas, como esta cama-cabaña para hacer de sus habitaciones un lugar muy especial donde crecer felices en DecoPeques.

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CONSEJOS: Puedes extender estos conocimientos a otras partes de la casa, como el baño y las toallas o los mencionados manteles. Y a otras áreas, como su ropa (el día que le cueste despertarse para ir al cole vístele enseguida con su camiseta roja) y pijamas (haz que se relaje), sus juguetes o muñeco de dormir y la ubicación de sus coloridos cuentos.

Como ya hemos comentado, optad por una solución neutra que vaya evolucionando.  ¿Cuándo? Cuando “le petit enfant” ya empiece a tener “favoritos”, desde animales, coches, profesiones y, cómo no, colores. Este será un buen momento para añadir, ese gran vinilo que hará de su habitación un agradable bosque, una fabulosa isla,… O añadir ropa de cama más vistosa o sustituir la cuna por una cama divertida, como estas de dreamhouse.

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Pero ¡cuidado! Ten en cuenta si se duerme con facilidad por ser un alma tranquila o si hay que atarle con correas porque es muy inquieto.

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